Guía de Compra: Silla de Bici Infantil

¿Estás pensando en llevar a alguno de tus hijos de copiloto? No te pierdas este artículo de sillas infantiles para bicicletas, como todo lo que tiene que ver con niños ¡elegir lo más adecuado es toda una aventura!

Si montar en bici es nuestra gran afición, no tenemos por qué abandonarla con la llegada de un pequeño a casa. Pasados los primeros 9 -12 meses, una vez que ya se mantenga erguido y su espalda esté más fuerte, podemos hacer que nos acompañe en nuestros paseos en bici. Para ello, es fundamental contar con una silla que cumpla con dos premisas fundamentales: seguridad y confort. 

Antes de empezar a investigar acerca de cuál es la silla que mejor se adapta a nuestras necesidades, conviene que sepamos que en nuestro país sólo podemos llevar a un niño,  en una silla homologada bien delantera o trasera, pero sólo uno. En España no está permitido llevar dos sillas o todos los inventos tan chulos con los que cada día un montón de niños europeos van al cole o a hacer el resto de su vida cotidiana acompañando a sus padres. 

Además, tenemos que tener en mente un requisito indiscutible: la silla que elijamos debe cumplir la norma EN 14344, la cual establece  “los requisitos para asientos para niños para bicicletas, que están destinados a ser montados en bicicletas a pedales y bicicletas asistidas eléctricamente, para transportar niños desde 9kg hasta 22 kg  (aproximadamente desde 9 meses hasta 5 años) y que son capaces de sentarse por sí solos”.  Y, por supuesto,  no olvidarnos del casco el cual es absolutamente imprescindible y obligatorio.

Tipos de sillas infantiles para bicicletas

Una vez que tenemos esto claro, y en función del modelo de nuestra bici y el peso de nuestro hijo, ya podemos profundizar en los modelos de sillas que nos ofrece el mercado. La primera decisión que tenemos que tomar es si necesitamos una silla delantera o trasera.

Silla de bici infantil delantera

Este tipo de sillas se sujetan al manillar o al cuadro de la bici y están indicadas para niños de hasta 15 ó 18 kg. Una de las principales ventajas es que si el niño es pequeño es más fácil de montar y de bajar. A los pequeños les encanta porque tiene un gran campo de visión y a los papás también porque no pierden de vista al niño y pueden ir hablando o interactuando con él. Algunos modelos ofrecen reposacabezas, lo que hace que el pequeño vaya en una posición cómoda incluso si se queda dormido.

Otra gran ventaja es que el centro de gravedad de la bicicleta no se ve desplazado, por lo que el equilibrio de la bicicleta no tiene por qué verse muy afectado.

Entre las principales desventajas podemos señalar que el niño está más expuesto a las inclemencias meteorológicas.  Además, en algunos modelos la visibilidad se ve comprometida y, dependiendo de la forma del cuadro, puede que para pedalear tengamos que abrir un poco más de lo normal las piernas, lo que puede resultarnos bastante incómodo. 

Silla de bici infantil trasera

Las sillas traseras suelen soportar hasta 22 kg. Por lo general, son más seguras en caso de caída y el conductor suele ir más cómodo ya que no se ven interferidas ni la visibilidad ni las pedaladas.

Algunos modelos son reclinables, por lo que el niño va muy cómodo y puede dormirse sin que su cabeza se incline hacia delante.    

La principal desventaja es que no vemos al niño y que para él esta posición puede resultar más aburrida ya que le quitamos campo de visión con nuestro cuerpo.

Cosas a tener en cuenta antes de comprar una silla de bicicleta infantil

Una vez que tenemos claro que vamos a comprar una silla infantil para nuestra bici debemos coger papel y boli y analizar un montón de aspectos que nos ayudará a reducir las posibilidades de error. 

  • No todas las sillas se pueden acoplar en todas las bicis, por ello, tendrás que  hacer un estudio de cuáles son las compatibles con tu bicicleta en función de las especificaciones del fabricante.  Por ejemplo, las sillas traseras  se anclan con transportín o al tubo del sillín, tendrás que evaluar si tu modelo de bicicleta admite esta posibilidad. En cambio, las sillas delanteras son incompatibles con los manillares de cuernos…  
  • Para que el paseo resulte agradable para el niño, el diseño ha de ser ergonómico. Es importante que cuente con un asiento bien acolchado y transpirable  que pueda desmontarse y lavarse en la lavadora.  Si el pequeño va incómodo no parará de llorar y no disfrutará paseo. 
  • El arnés o cinturón debe llegar un cierre seguro que evite que el niño pueda desabrocharlo.  Lo ideal es que cuente con cinco (mínimo 3) puntos de anclaje.
  • Una buena opción es que la silla cuente con elementos reflectantes o se pueda montar alguna luz adicional.
  • Existen modelos de alta gama en los que la propia silla cuenta con sistema de suspensión que absorbe los impactos durante el viaje y evita que los pequeños sientan movimientos bruscos durante el paseo. En algunos casos incluyen además una barra extra de sujeción. El precio es más elevado, pero depende del uso que vayamos a dar a la silla quizás es algo que conviene evaluar. 
  • Si el niño es muy pequeño puedes plantearte una silla que se recline, lo que hará que vaya más cómodo en caso de dormirse.
  • Para niños un poco más mayores puede resultarle más cómoda una silla que cuente con reposabrazos, lo que además impedirá que saque la mano y pueda llevarse algún susto.
  • Los reposapiés han de poder regularse en función de la altura del niño y deben cubrir los laterales de las piernas y estar lo más retirados posible de las ruedas. Además es conveniente que cuente con cintas o correas que permitan que se ajusten bien al empeine evitando de este modo que el pequeño pueda sacar los pies. 
  • La forma de la silla debe permitir que el niño pueda llevar el casco sin molestarle,  en las sillas reclinables no suele ser un problema pero en las que no tienen esta opción conviene comprobarlo.
  • No cabe duda que al cargar el peso del niño en la bici afectará al equilibrio de la bici y la hará menos estable afectando así a la forma de conducirla. Una buena idea puede ser salir a pasear con algo de peso en el asiento antes de estrenarla con nuestro hijo.
  • Siempre es más fácil circular por terrenos lisitos y poco inclinados, pero en el caso de llevar a nuestros hijos en su sillita esta premisa cobra aún más valor. 
  • Para que la bici se mantenga fija cuando vamos a montar al niño podemos optar por una doble pata de cabra o bien por un estabilizador de la rueda delantera. 
  • Hay marcas que ofertan gran variedad de accesorios que pueden ser de gran utilidad si vamos a usar con mucha frecuencia la silla como son: acolchados extra para el asiento,  reposacabezas o protectores para la lluvia.

Puede parecer que son demasiadas cosas a tener en cuenta, pero una vez que te pones a investigar resulta muy sencillo. Conociendo el uso que vas a darle a la bici y la envergadura de tu hijo, no vas a tener problema en elegir el asiento más adecuado para vosotros. 

Ahora ya sólo queda verles disfrutar con una sonrisa de oreja a oreja mientras tocan el timbre y admiran los paisajes.  Como padres,  ¿hay algo mejor que verles disfrutar de esos momentos? ¡Sí, hacerlo juntos encima de nuestra bicicleta!